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Ricardo Brown, entre ravioles y spaghettis
Hace ya unas semanas tuve el agrado de almorzar con Ricardo Brown, reconocido periodista de Miami y conductor de un programa radial conjuntamente con Lourdes Ubieta en Actualidad 1020 de Miami, fue una conversación muy amical a pesar de recién habernos conocido y de tener como preámbulo un artículo mío donde lo critiqué directamente por su posición ante el concierto de Juanes en La Habana.
Y es que mi crítica fue más que ácida y sinceramente me sorprendió la manera como Ricardo la aceptó con total humildad ya que él tiene un “background” sorprendente como periodista, pero esta vez conocí al ser humano, humilde, terrenal, lleno de sabiduría y sensatez, sabiduría que le dan a él los años recorridos en el terreno del periodismo a nivel internacional.
Bueno, conversamos de muchas cosas como la caída del régimen dictatorial de los Ceucescu en Rumania ó la cruenta guerra civil en El Salvador lugares desde donde tuvo el privilegio de reportar para las cadenas en las que trabajo en esos tiempos y es que el haber estado en el mismo terreno de los hechos le da mayor veracidad a sus historias y eso lo enriquece a uno de la misma forma como reviso la historia del Perú conversando con mi abuelo ó de la misma forma como me nutrí de sucesos acaecidos durante la revolución de Castro en Cuba de parte de un viejo guajiro.
Así transcurrió está amena y enriquecedora conversación entre ravioles y spaghettis y de aqui quiero rescatar sus apreciaciones acerca del problema cubano y del exilio histórico de Miami, me contó que el era muy pequeño cuando se dió la revolución, pero sin embargo recuerda aún el triunfo de ésta y la algarabía del pueblo cuando llevaban al paredon a los sentenciados contrarevolucionarios, si, un pueblo lleno de algarabía ante la tragedia de los vencidos, el mismo pueblo que hoy llora la tragedia de no poder volver a su tierra.
Y es que los seres humanos tenemos una facilidad increíble de mimetizarnos ante cualquier situación de acuerdo a nuestra conveniencia y esto fue lo que sucedió en Cuba, gente que apoyó abiertamente la revolución, la aplaudió, salió a las plazas a presenciar ejecuciones y hasta las aplaudían sin darse cuenta que lo que estaban apoyando era una revolución que no defenestraría a un tirano sino que lo cambiaría haciendo un giro de 180º en la política e impondría un gobierno comunista que en vez de beneficiarlos les quitaría lo ganado para distribuirlo entre los demás.
La óptica de Ricardo me pareció muy interesante, reflexiva sobre los errores que cometemos los seres humanos, errores que muchas veces llevamos como un estigma durante nuestras vidas, errores que muchas veces no asumimos y se convierten en una carga constante, la terquedad de no asumir responsabilidades, de no ser capaces de poner las barbas en remojo y comenzar a analizar su situación desde sus propias acciones.
Aprendí mucho de Ricardo Brown y tengo que reconocer que así como lo critiqué por su apasionamiento reconozco que señalé al ser humano sin saber porqué lo hacia y es que en el entendimiento y en la comprensión nace la razón y la razón me muestra ahora a un ser humanodigno de admirar con sus errores y sus virtudes pero con una capacidad de retroalimentarse aún del más humilde ser humano y ese valor lo reconozco de sobre manera.
Fue un delicioso almuerzo en todo sentido, una excelente comida muy bien elaborada y una mejor tertulia de la cual aprendí que los seres humanos tenemos mucho que ofrecer y que, sobretodo, las opiniones vertidas por alguna situación no determinan necesariamente el sentido de la persona, errar es humano dicen por ahí pero cuando este tiene la capacidad de reconocerlo cobra un valor sin parangón, lamentablemente el exilio histórico aún no reconoce sus errores, quizás por eso es que ya pasaron 50 años y aún siguen con la misma retórica sin darse cuenta que todo cambiaría si voltean los ojos a ese pasado que quieren pasar por inadvertido.
¿Y qué van a decir ahora? a propósito del concierto por la paz en La Habana
Simplemente apoteósico, más de un millón de cubanos reunidos en la Plaza de la Revolución en La Habana, Cuba, un sueño cumplido, un pueblo ávido, sediento de esparcimiento, esa clase de esparcimiento que lo hace sentir a uno libre, en paz. Juanes tenía razón y eso se sintió en Cuba.
Y nace la pregunta ¿y que van a decir ahora?, si, que van a decir todos aquellos que se opusieron a este noble evento, todos aquellos detractores que llamaron comunista, socialista, traicionero y mil y un epítetos más a Juanes y compañía, que van a decir después de haberle dado una cobertura de casi 4 horas con analistas e invitados especiales, que van a decir después del triste espectáculo que han dado al dar rienda suelta al irracionalismo y la intolerancia.
Y que van a decir después de escuchar los mensajes de paz y libertad que este grupo de artistas le han llevado a ese pueblo hambriento de libertad, que van a decir aquellos que sólo sirven para criticar desde aqui, desde lejos, desde su trinchera a 90 millas de donde no se atreven a ir, claro se es valiente con retórica barata, pero se es más valiente cuando se trata de proteger un interés y este interés es el que ha hecho que en Cuba se mantenga una dictadura durante más de 50 años.
Y que van a decir ahora que los cubanos han abierto los ojos y que han necesitado que un grupo de valientes artistas, enarbolando la bandera de la paz vayan a La Habana y en la mismisima Plaza de la Revolución, le den un mensaje de libertad a su pueblo, que van a decir cuando tengan que dar explicaciones de los grandes presupuestos gubernamentales que le han “sacado” a este País para su “lucha” por la libertad de Cuba, ojalá que mas de uno termine tras las rejas por haber utilizado una causa noble para enriquecerse.
Y que van a decir los medios de comunicación ahora después de haber tratado de desvirtuar esta noble causa cambiándole de nombre al concierto llamándolo tendenciosamente “concierto de la discordia” ó “paz con fronteras”, que van a decir después de la “patinada” que se han metido, por mi parte ellos no merecen credibilidad alguna, sólo se guían por sus anunciantes y, lamentablemente, no toman en cuenta para nada el verdadero sentir de un pueblo.
Y que va a decir el “paleozoico” exilio del Versalles al ver como la mayoría de cubanos no desea mas confrontaciones ni odios y que, al contrario de ellos, están convencidos que sólo con paz, inclusión y tolerancia van a conseguir el tan ansiado retorno a la libertad y la democracia en la isla, que van a decir al ver que se van quedando cada vez más solos y que su caduca e inservible estrategia nunca ha funcionado ni funcionará.
Y que van a decir ahora los congresistas que viven de esa masa de votantes “exiliados” ¿cambiarán de discurso? no creo, lo mas problable es que los que cambien sean sus escaños en el congreso y se sienten ahi personas que trabajen realmente por su comunidad y por los intereses de sus votantes.
Lo cierto es que el concierto ya pasó y que las lágrimas en sus promotores dicen mucho de lo que ahí pasó hoy día, lágrimas de emoción y orgullo, lágrimas de sueños cumplidos y de ansias por ver germinar esa semilla sembrada en esa marea de gente emocionaría hasta al más incólume insencible.
Hoy la historia cambió, hoy la verdad nos demostró que los de aqui estaban equivocados y que con paz y tolerancia se consiguen buenas cosas y que este mundo ya no está para exclusiones e intransigencias, que los colores, las maneras de pensar y las creencias son propias de cada uno y que cada uno es igual al otro: un ser humano.
Concierto de Juanes en La Habana, ¡todos al tren!
Si pues, el concierto del cantautor colombiano Juanes se ha convertido en un tren, un tren que trae mucha cola y al cual todos se quieren subir incluído este servidor ya que está en boca de todos, el sonado concierto se constituye hoy en día en la mejor fuente de “rating”, diga la palabra Juanes y va a ver como lo ven, como lo leen, etc.
Y sí, se trata de un concierto al que los “exiliados históricos” de Miami lo han convertido en una máquina de hacer dinero, dicen que el más beneficiado es el gobierno castrista, no lo creo, basta ver como se mueven las fuentes de información y de donde provienen para darse cuenta quienes son los que más se están beneficiando.
Hasta el día de hoy no he escuchado a ningún funcionario del gobierno castrista expresar algo acerca del concierto, nadie ha dicho nada, todo lo que se ha hablado ha tenido como origen las diatribas del “paleozoico” “exilio” miamense, ellos han creado el debate, ellos le han dado popularidad, ellos son los principales propagandistas, no ha habido un solo día en el que no hablen del concierto y de Juanes, le han querido cambiar de nombre, le han querido decir a Juanes que debe hacer en el escenario, han querido suspender lo insuspendible, no han tenido exito felizmente.
Creo que Juanes jamás se imaginó que su concierto generaría tanta expectativa ni que contaría con el apoyo propagandístico del “exilio” versallesco, si de esos mismos dinosaurios que no han comprendido lo que es vivir en libertad ni en democracia y que sus derechos terminan exactamente donde comienzan los derechos de los demás.
Veamos, voy a hacer una relación de los principales beneficiados y una explicación de mi argumento, claró está desde mi punto de vista y desde la óptica de un tren con vagones de distintas clase.
Primer vagón: Los medios de prensa de Miami, asi es, no hay un día en el que no hablen del bendito concierto, hacen programas especiales con invitados y analistas para eso, las noticias les dedican segmentos especiales y claro está, como da rating, los anunciantes están metidos de cabeza ahi.
Segundo vagón: Juanes, ha estas alturas ya debe compartir índices de popularidad con el Papa Juan Pablo II, la Madre Teresa de Calcuta y Hugo Chávez, pongan el nombre Juanes en un buscador de internet y cuenten cuantas páginas le salen y se van a dar cuenta de lo que digo, seguro que su concierto va a ser el más visto en youtube.
Tercer vagón: El gobierno castrista, con todas las necedades del caduco “exilio’ de Miami ha sido el gobierno castrista el que ha salido fortalecido, la destrucción de discos de Juanes, las diatribas, los insultos, la intolerancia han hecho que la gente tenga otra percepción de su mal llamada “tragedia”, en contrapartida, los castristas se han mantenido silentes disfrutando seguro de los “autogoles” cometidos por sus oponentes miamenses, con un oponente asi ¿quién necesita atacar?
Cuarto vagón: La periodista María Elvira Salazar, ya desde hace un mes viene dedicándole su programa al sonado concierto, consiguió la exclusiva de entrevistar a Juanes y ganó tambié en anunciantes, a estas altura ya debe haber recibido un master en “ciencias juanisticas”, pero me pregunto yo ¿Qué va a ser después del bendito concierto? ¿Seguirá con la secuela? no lo sabemos.
Quinto vagón: Yo mismo, asi es, gracias a Juanes y su comentado concierto he incrementado mis visitas y mis niveles de lectoría y claro, como pasado mañana es el bendito concierto, hoy viernes escribo de eso porque sé que muchos van a buscar información de ese evento por lo que auguro un incremento sustancial en mi “rating”.
Pues si, ¡Todos al tren!, el tren Juanes está a punto de llegar a su destino, aprovechemos este divertido viaje y disfrutemos del destino con buena música, gente felíz y sobretodo las ganas de cambiar este mundo para bien y de dejarnos de intolerancias y de exclusiones, el domingo habrá felicidad en La Habana, el domingo se respirará paz aunque sea por unas horas en Cuba, es necesario un cambio allá, pero más necesario es cambiar aqui en Miami.






