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Julio Guzmán es un dictador

Last updated on July 13, 2020

En diciembre del 2018 recibí una llamada de Enrique Chauca, no lo conocía en ese momento, me dijo que era el coordinador del Partido Morado en la Florida y que estaba haciendo una convocatoria de gente capaz y comprometida con un cambio en el Perú. Me invitó a una reunión con Julio Guzmán, quien llegaría a Miami con la intención de formar un comité partidario en el estado de Florida.

Cuando llegó Julio a la reunión, vi a un hombre pequeño, parco pero sonriente que demostraba haberse aprendido la lección; más que un líder, aparecía como un inspirador; sin embargo, su parquedad era producto de una timidez mayor, más tarde lo confirmaría. Luego de la reunión fuimos a cenar y nos despedimos con la promesa de formar un equipo con miras a recaudar dinero para el partido y a formar militancia para las futuras elecciones. Después de 30 años volvía a involucrarme con una organización política.

Pasaron seis meses y nos comunican que en Mayo del 2019 llegaría Julio nuevamente en una gira para recaudar dinero dirigido al presupuesto personal de Julio, estábamos contra el tiempo y había que preparar todo y no teníamos presupuesto, justo en ese momento Enrique se enferma y tuve que hacerme cargo de la coordinación, por lo tanto, asumí la responsabilidad de los eventos y de la recaudación. Los eventos no resultaron mal pero tampoco fueron un éxito rotundo, Julio por ese entonces aún gozaba de popularidad y era considerado presidenciable.

Para ahorrar recursos de la gira, alojé en mi casa a Julio, a Micaela On Chong que era la encargada de la recaudación y a Jesús Tovar quien era el Secretario de Asuntos Internacionales, doctor en ciencias políticas y catedrático en una universidad en México. Los tuve tres días, tres días en los que pude reafirmar el hermetismo de Julio ya que se pasó encerrado en su habitación todo el día; ya desde día aducía tener problemas en la garganta para evitar interactuar con la gente. La noche de la cena, el primer día, tuvimos un encuentro coloquial con peruanos residentes en el sur de la Florida, Julio respondió preguntas e interactuó con los asistentes, luego iríamos a un karaoke y esa parte me la reservo porque es parte de la privacidad de cada persona.

Al día siguiente tuvimos un encuentro con militantes en un hotel del Doral en Miami, recuerdo claramente que antes del encuentro se nos acercó la señora Elizabeth Dyer, quien quería tener una reunión privada con Julio ya que traía una propuesta de su hermano, Samuel Dyer. Julio se rehusó a recibirla, argumentó que no recibiría dinero de Dyer nunca, este hecho fue determinante para poner el hombro en este proyecto, sin embargo meses después las cosas cambiarían. En esta visita no se cumplió el objetivo de recaudación pero se logró conseguir un aporte significativo en todas las otras ciudades (Washington DC, Maryland, Nueva York, New Jersey) en donde se recibió la visita de Julio.

En la reunión en el hotel, antes de comenzar, me acerqué a Julio ya que en Lima el Congreso de mayoría fujimorista había rechazado la propuesta del gobierno para eliminar la inmunidad parlamentaria, le dije que sería bueno que se pronuncie al respecto para sentar una posición, me respondió: “¡Estás loco! Deja que ellos se peleen, yo no me voy a meter ahí, que se peleen ellos”, le insistí y me dijo “No me voy a meter en esa bronca y punto”, su tono impositivo hizo que me retirara; ya en la noche fuimos a cenar y comencé a notarlo distante. Como sea, noté una actitud autoritaria, lo cual se lo comentaría luego a Enrique en privado, lamentablemente no me equivoqué.

A medida que pasaba el tiempo me iba involucrando más con el partido, logramos formar un buen equipo en Florida y comenzamos a lograr objetivos cuyo punto culminante fueron las elecciones al Congreso en Enero del 2020, donde logramos colocar más de 20 personeros y obtuvimos el 27% de los votos, con lo que ubicamos al Partido Morado en primer lugar en nuestros estado y dejando en segundo lugar a Acción Popular con 16%, más de 10 puntos de diferencia. Pero este momento no solo sería triunfo, si no que más bien se constituyó como el punto de partida para un quiebre institucional.

Recordemos que una semana antes de las elecciones Julio Guzmán fue vapuleado en televisión nacional con el famoso video donde sale corriendo de un departamento donde se había suscitado un incendio. Este evento se trajo abajo no solo la imagen de Julio sino que arrastró con él a todo el partido y las candidaturas al Congreso. Fue el responsable directo de la debacle y no sólo por el escándalo sino más bien por la forma como enfrentó (o no enfrentó) el problema. El mismo día del video le escribí y le dije que diera un paso al costado, que un acto de despojo y sacrificio iba a ser valorado por la militancia y que así no iba a afectar la campaña, le dije que ya luego tendría la oportunidad de rehacer su relación con el partido y con sus simpatizantes y que sería más fácil así, incluso le sugerí que colocara temporalmente a Carolina Lizárraga en la presidencia como gesto de reivindicación a la mujer ya que en esas semanas habíamos tenido dos escándalos que denigraban a las mujeres.

No lo hizo, no hizo nada, se escondió y hasta el día de hoy sigue escondido, ¿Puede una persona de esas características liderar a una nación? ¿Puede una organización mantenerse en silencio y en modo catatónico por tanto tiempo durante una crisis? Lo peor de todo es que luego que volví insistir con él para que dé la cara (incluso motivé a los coordinadores PEX para hacer un video mostrándole nuestro apoyo para empoderarlo y hacer que saliera a enfrentar el problema), no lo hizo y las pocas veces que ha salido en público han sido para cometer más errores (como el apoyo a las AFPs).

Cuando has cometido un error grave que ha afectado a toda tu organización y a tus seguidores, no puedes tratar de salir a enfrentar a opositores como si nada hubiera sucedido, no puedes hacerte el “vivo” y pretender que la gente se olvide para retomar la popularidad que tuviste antes, no puedes. Las personas que apoyamos el proyecto nos sentimos ofendidas por esa actitud que lo único que demuestra es a un “líder” incapaz de generar empatía y al que más le importa su imagen que lo que puedan sentir sus seguidores, no se ha dado cuenta que no solo él se convirtió en objeto de burla si no también todos los que creímos en el Partido Morado.

Pero esto no es lo más preocupante, sucede que en el Partido Morado no puedes mostrar discrepancia con una eventual candidatura de Julio Guzmán porque te borran de un plumazo, le ha pasado a Secretarios Regionales en Perú, y le ha pasado a militantes a nivel global y el caso más reciente me involucra a mi junto a todo mi equipo en Florida, quienes hemos sido prácticamente expectorados de todos los canales de comunicación de los Peruanos en el Exterior (PEX).

Resulta que la coordinadora general de los PEX es Claudia Guzmán, prima hermana de Julio.

En abril de este año en un chat interno estábamos deliberando sobre la reacción negativa de un post en Facebook contra Julio Guzmán y me referí a que teníamos dos cosas que hacer: actuar rápido y tomar decisiones radicales. La militante PEX y coordinadora de comunicaciones Betty Schapper, que también estaba dentro de ese chat, sugirió que la decisión radical a la que me refería era dejar de lado una eventual candidatura de Julio, lo cual reafirmé pues en este momento no vamos a ir a ningún lado y lo primero que tendría que hacer él es rehacer su relación con los militantes, ganarse nuevamente la confianza del electorado y demostrar que es verdaderamente un líder, cosas complicadas por los antecedentes antes expuestos y por el poco tiempo que queda hasta las elecciones.

Ante estos comentarios Claudia Guzmán arremetió diciendo que la decisión estaba tomada en Lima, que si no estábamos de acuerdo podíamos irnos del partido. Respondí que lo más importante era mantener la institucionalidad y desarrollar liderazgos paralelos, Claudia radicalizó su respuesta hasta decirme en un momento que yo pretendía tomar las riendas del partido, tergiversando toda la deliberación y posterior discusión, incluso haciendo referencias a lealtades. Le indiqué que ser leal a un amigo es evitar hundirlo, evitar que lo humillen, hacerle entender cuando es mejor dar un paso al costado para no verlo dentro de un hoyo del que posiblemente no pueda salir.

Con este episodio la relación con Claudia se tornó distante. Ese mismo día, acudí al chat de mi equipo de Florida y les dije que estaba sintiendo que querían imponer a Julio de candidato a como dé lugar y pregunté qué era lo que ellos pensaban, todos coincidimos en que Julio debería hacerse a un lado y que debería de trabajar por rehacer su imagen y quizás volver con fuerza el 2026. Bueno, una persona del equipo, que no había emitido opinión sobre ese tema, filtra la conversación y esta llega a Claudia Guzmán y por ende a Lima, recibo la llamada de una integrante del CEN para exhortarme a que me abstenga a opinar de esa manera, que Julio estaba trabajando en su retorno y que tomaba tiempo porque ya no quería cometer más errores.

Le dije a esta persona lo que pensaba y le hablé de la actitud autoritaria de Claudia Guzmán conminándonos a tomar una decisión de apoyar a Julio o dejar la institución. Me dijo que lo iba a conversar con ella. Al día siguiente teníamos una reunión donde planteé que se incluyera en agenda la discusión sobre la actitud autoritaria que estaba adoptando Claudia Guzmán. Ya en la reunión Claudia Guzmán comenzó su participación diciendo que Enrique Chauca y yo no habíamos superado la situación personal de Julio Guzmán y que hasta su esposa ya lo había perdonado. Le dije que estaba mintiendo, que ella sabía bien que nuestra crítica a Julio era por su actitud frente al problema, y que los problemas personales de Julio me importaban un pepino y que por favor dejara de mentir. Claudia me cortó y siguió insistiendo con el tema de manera altanera y se armó una trifulca verbal donde ella y yo levantamos la voz, al final quedamos en que se debía establecer un reglamento que defina y norme el camino a tomar de los PEX.

Lo que vendría al día siguiente sería inaudito, Claudia publica en el chat de los coordinadores el resumen de la reunión del día anterior lleno de falacias, mentiras y tergiversaciones e insiste con el tema personal de Julio. Eso me molestó y pedí que se publicara el audio de la reunión, se negó a hacerlo y comenzó a discutir temas tratando de dejarme ver como un autoritario con casos donde ella había estado involucrada en las decisiones. Le dije que era una cínica que seguía mintiendo ya que ella conoció desde siempre todos los detalles de todos los casos de Florida. Y no solamente mentía si no que negaba lo que sabía. Enrique se incorpora a la reunión y solicita una copia del audio de la reunión anterior a lo que Claudia responde: “A ti no te voy a dar nada”.

Luego procedió a retirarnos a los dos sin sustento alguno de los chats y de la administración de la página de fans de la Florida, lo que vendría luego sería lo peor. Enrique Chauca pertenecía al Consejo de Ética, él por decencia y responsabilidad solicitó a esa consejería abstenerse de los casos de Florida por conflicto de intereses y cuando se vio atacado por Claudia llevó su caso a esa instancia y solicitó ser procesado primero ya que involucraba a un miembro de esa consejería, presentó su testimonio y espero respuesta, ésta llegó y de la peor manera. No consideraron su testimonio para nada y solo tomaron en cuenta el testimonio falaz de Claudia. Se había instituido y consolidado la actitud autoritaria de Claudia Guzmán en los PEX.

Lo más triste es que Claudia argumenta que todas estas acciones fueron informadas al CEN en Lima y que contaba con su aprobación para retirarnos de la manera como lo hizo. Luego de estos hechos escribí una carta dirigida a Rodolfo Pérez, la misma que ante su falta de respuesta se la tuve que reenviar por WhatsApp, medio que indica que leyó la carta el 18 de Mayo a las 10:36pm, hasta el día de hoy no tengo ni siquiera una respuesta de que va a investigar el caso, igualmente en mi carta solicitaba el retiro de Claudia Guzmán como coordinadora y la formalización del Comité Descentralizado de Peruanos en el Exterior, proceso que pasaría por la convocatoria a una asamblea extraordinaria y un llamado a alecciones internas para elegir a las autoridades de los PEX para informar luego los resultados al CEN para su aprobación y ejecución.

Cabe señalar que yo mismo preparé una propuesta de formalización que fue solicitada por el mismo Rodolfo Pérez; sin embargo, Claudia Guzmán en una reacción audaz señala que para Lima ya no es prioridad la formalización de los PEX, lo que indica que todo queda como está, con la Sra. Guzmán a la cabeza.

Toda esta historia sería un hecho anecdótico si solo hubiera sucedido en una parte de los PEX, pero ya es repetitivo, ha sucedido con otros militantes como la coordinadora del estado de Texas quien fue retirada de manera arbitraria por Claudia Guzmán por motivos personales que no incumben a la práctica partidaria, también con Mario Li de Japón, retirado por discrepar contra una eventual candidatura de Julio Guzmán. Y esto no solo se da en el extranjero, en el Perú son varios los casos como el de Ángel Oscanoa, Secretario Regional de Junín quien fue retirado igualmente por mostrar su discrepancia con Julio Guzmán.

Y esto no es todo, pues resulta que Julio Guzmán ha estado viviendo de las donaciones de un grupo de empresarios desde el 2016 que lo sostienen con S/. 18 mil mensuales, parte de estos empresarios retiraron su apoyo después del video del incendio y ahora se busca de cualquier forma seguir manteniéndolo con el mismo ingreso, esto es lo que más me molesta porque supuestamente sus viajes eran para recaudar dinero para el partido ya que estábamos endeudados, pero la prioridad siempre la tiene siempre él, pareciera que encontró una fácil forma de vivir sin trabajar a través de la política. Más de lo mismo. Tanto le criticamos a Keiko esto y dentro del partido teníamos lo mismo, que lástima.

Julio Guzmán no tiene el perfil para ser presidente, no tiene capacidad ni inteligencia emocional para enfrentar una crisis, usa a las personas de su entorno para que arreglen sus errores, no es capaz de dar la cara, cuida su imagen más que a sus propios seguidores, no es empático y muestra una actitud dictatorial al interior del Partido Morado. Julio Guzmán no puede ni debe ser presidente del Perú, no lo merece, no da la talla. Un verdadero líder se faja cuando atacan a sus seguidores, no se esconde, no usa artilugios ni juega sucio, no es dictador, y sabe cuándo dar un paso al costado si esto va a beneficiar a sus seguidores, un verdadero líder no sale corriendo.

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