El eclipse solar lleva oscuridad total a Norteamérica

2 months ago

Washington/Niágara/Ciudad de México (EFE).- Millones de personas en EE.UU., México y Canadá recibieron este lunes con emoción la oscuridad total gracias al eclipse solar que atravesó Norteamérica desde Mazatlán hasta la isla de Terranova, dejando en cada lugar llamativas postales.

Una oportunidad histórica para México

En el norte de México, considerado el mejor país para observarlo según la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el espectáculo astronómico se apreció al 100 %.

“Hoy este eclipse es realmente histórico para nuestro país. Claro, el fenómeno que vamos a ver hoy es un eclipse total de Sol, eso quiere decir que la Luna se encuentra entre la órbita de la Tierra y el Sol”, explicó a EFE Aldo Rodríguez Puebla, investigador del Instituto de Astronomía de la UNAM.

El eclipse, que oscureció por completo una franja norte del país, desde el estado de Sinaloa hasta el Coahuila, fue un fenómeno que causó altas expectativas en la población.

Personas observan el eclipse solar este lunes, en la ciudad de Tijuana (México). EFE/ Joebeth Terríquez

Aunque en la Ciudad de México solo se observó de forma parcial, donde el Sol se ocultó en un 79 % durante casi 4 minutos y medio, los capitalinos se reunieron en distintos puntos a apreciarlo.

Uno de ellos fue Ciudad Universitaria, donde más de 7.000 personas, según las autoridades, se aglomeraron desde poco antes de las 10:00 (16:00 GMT) para tomar un lugar y apreciar el eclipse, que no ocurría en México desde julio de 1991.

“Tuve la oportunidad de estar en el (eclipse del) 91 y la verdad fue una experiencia increíble porque todo se oscureció (…). Cuando lo vi fue junto al Nevado de Toluca (montaña), otra cuestión, pero ahorita quise venir a ver, a estar aquí con el contacto con los estudiantes”, señaló Laura García, quien acudió a este punto a apreciar el fenómeno.

El eclipse emociona en la frontera

La localidad de Eagle Pass (EE.UU.), en la frontera con México, vivió la experiencia durante un lapso de casi cinco minutos y desde allí comenzó su recorrido por quince estados del país.

“Mi piel se puso chinita (de gallina) al ver que se puso oscuro y se encendieron las luces, no lo podía creer”, dijo una mujer.

“Fue una experiencia increíble, que es mejor vivirla sin tecnología, fue algo maravilloso”, agregó.

Sin embargo el viento ayudó y el espectáculo, apodado el Gran Eclipse Americano, no decepcionó.

Esta ciudad fronteriza, conocida más por la disputa de los gobiernos federal y estatal por el tema migratorio, olvidó hoy por algunos minutos esa crisis histórica hacia las 13:30 hora local (18:30 GMT) cuando se vivía la total oscuridad del eclipse.

El día amaneció nublado y de acuerdo con el servicio meteorológico había probabilidades de lluvia, lo que provocó cierto desánimo en los miles de ciudadanos de Eagle Pass y el condado de Maverick, incluyendo a visitantes.

A pesar de ello, se registraron vientos, lo que favoreció que se observara durante lapsos de tiempo el fenómeno natural.

Washington no escapa a la fantasía

La capital de Estados Unidos celebró un festival al aire libre y con variedad de actividades para observar el último eclipse solar total en el país hasta dentro de 20 años, un acontecimiento que dejó a la capital estadounidense bajo una luz crepuscular.

En Washington, fueron miles de personas las que se reunieron en el extenso parque National Mall, donde el Museo Nacional del Aire y del Espacio organizó una celebración que se prolongó durante cuatro horas con “estaciones” lúdicas para todas las edades, entre las que destacó la oportunidad de observar el eclipse a través de distintos telescopios.

“Estoy muy emocionada, me siento una privilegiada por poder ver el eclipse”, dijo a EFE desde el parque Alexandra Hopkins, una estudiante universitaria en Washington, originaria de Ohio.

En Washington pudo verse cómo la luna cubría el sol al 89 % y, concretamente, el eclipse fue visible entre las 14:04 hora local (18:04 GMT) y las 16:32 (las 20:32 GMT); con el punto máximo situado a las 15:20 (19:20 GMT).

Sitios emblemáticos de Nueva York siguen el espectáculo

Por su parte, Nueva York se unió a la fiesta y el eclipse solar se convirtió en una atracción efímera a su paso por Nueva York, que ayudó a la ciudad a olvidar su primer terremoto en un siglo, ocurrido el viernes pasado.

La Gran Manzana celebró su eclipse parcial con “fiestas de visionado” en lugares icónicos como el observatorio del Empire State o el Museo Intrepid, y la expectación por el fenómeno astronómico dio lugar a reuniones espontáneas en calles y edificios, desde Times Square hasta la sede central de la ONU.

A las 14:15 hora local, cuando la luna empezó a tapar al sol, el Empire State encendió sus luces y al oeste de Manhattan, en el río Hudson, la cubierta del portaaviones que acoge el Museo Intrepid se llenó de cientos de personas pertrechadas con gafas especiales de usar y tirar.

“Es un evento muy ‘cool’, aunque los aztecas estarían aterrados: en una semana, hemos tenido un terremoto y un eclipse”, bromeó a EFE un neoyorquino llamado Leo, que intentaba tomar fotos poniendo las gafas sobre la lente del celular, uno de los gestos más repetidos de la jornada.

“Hemos repartido 3.000 gafas aquí”, dijo un trabajador, Kendry Vega, encargado de explicar la ciencia detrás del eclipse a los visitantes, y que subrayaba la importancia de usar esas gafas, con filtros cien veces más oscuros que los de unas gafas de sol normales, para proteger la vista.

Las cataratas del Niágara acogieron la oscuridad

Ni el frío ni el cielo encapotado fueron obstáculos para observar durante breves intervalos el eclipse solar desde cataratas del Niágara, donde centenares de miles de personas se unieron a la fiesta de la oscuridad absoluta.

Aunque las autoridades canadienses habían previsto que alrededor de un millón de personas viajarían este lunes al lugar para presenciar el eclipse, las malas condiciones meteorológicas hicieron que muchos finalmente no se desplazaran a las famosas cataratas.

Aun así, cuando la luna empezó a cubrir el sol a las 14:04 hora local (19:04 GMT), centenares de miles de personas se agolpaban tanto en el lado estadounidense como en el canadiense de las cataratas para presenciar la conjunción astronómica a pesar de la gruesa capa de nubes que había impedido presenciar las primeras fases del eclipse.

Entre los presentes se encontraban los mexicanos Marco Vera y Silvia Laguna, originarios del estado de Guanajuato, que viajaron desde la cercana ciudad de Hamilton (Canadá), donde viven, para presenciar el eclipse.

Los dos vivieron otro eclipse solar total en México en 1991, cuando tenían 11 años, una experiencia que Laguna recuerda como “inolvidable”.

“Es algo maravilloso, no hay palabras para describirlo. Lo más impactante es cuando se hace la noche en el día”, declaró a EFE.